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Bodas

Cuanto gastarme en regalos de boda y no parecer tacaño

Te ha llegado una flamante invitación en un sobre con una tarjeta blanca. “Qué bonito….se casan”, es la típica exclamación que dice el destinatario al leer los nombres de la futura pareja de novios que se acercan al gran día.

Un rápido repaso mental de la agenda para ver que no tienes ningún compromiso para ese día, piensas un poco que te vas a poner para sacarlo del armario y quitarle el olor a naftalina, revisas tus vestidos más preciados, tops, zapatos que te puedan servir para la ocasión, y luego aquí está, la gran  pregunta que sin duda surgirán en la mente de los invitados: ¿qué regalo hago a los novios? Y si hay una lista de boda, ¿cuánto me gasto?

La respuesta es cualquier cosa menos simple, diferente para todos y, sobre todo, vinculada al tipo de relación que une a los invitados con los recién casados que -esperemos- no tienen el valor de incluir en la invitación ninguna tarjeta con la tienda para que se les compre el regalo (no eso se llama “regalo”, y no “impuesto de boda”).

En los regalos de boda, ¿cuánto me gasto?

Los criterios para determinar cuánto gastar en un regalo de bodas deben estar siempre guiados por una cierta familiaridad con los principios de los buenos modales.

  • La relación que tenemos con los novios es el primer elemento a considerar, porque la larga amistad y el afecto que se tiene aumenta el placer de contribuir a la realización de una pequeña parte de la felicidad de los novios.

En este caso, puede no estar bien realizar cálculos fríamente que repercutirán en el bolsillo de los novios, por esto la decisión de pagar a los novios una cierta cantidad (o un regalo) sigue la única regla dictada por las posibilidades económicas de cada uno.

Y si la relación con los novios no es muy fuerte y el invitado es particularmente adinerado, se aconseja no dar cifras exorbitantes: un regalo debe ir siempre acompañado de una cierta intimidad y confianza para no correr el riesgo de causar molestias a los que lo reciben.

  • La dedicación y cuidado con que los novios organizaron su evento. Una cosa es recibir una invitación de Antonio y Maria, cuyas huellas se han perdido desde el último día de la escuela  o del hijo del primo segundo de su abuela, y otra cosa es ser llamado oficialmente por aquellos que han compartido con ustedes día a día los preparativos de la boda. Obviamente el entendimiento es muy diferente, así que si a los primeros se les da una suma que constituye, esencialmente, una especie de “señal de debida presencia”, para los segundos el pensamiento debe ser necesariamente más consistente.
  • La atención con el que los invitados serán recibidos por los recién casados el día de su boda. La circunstancia de que la pareja haya pensado en todos los detalles útiles para que sus invitados se sientan bien el día de su boda, desde el alojamiento hasta el medio para llegar al lugar de la boda, tal vez muy lejos, tendrá que determinar de manera importante la decisión sobre el regalo, mucho más importante que la de aquellos que, tal vez, les hayan dado sólo las coordenadas geográficas para llegar al restaurante de la montaña y “nos vemos allí”.

¿Regalo de boda, lista o doy un sobre?

Antiguamente sólo existían “listas de boda” (en función de la cantidad a gastar, los invitados podían elegir entre los objetos elegidos por la pareja en una o más tiendas), ahora la costumbre ya no es tan obvia, porque a menudo la boda va precedida de una convivencia que les daba la oportunidad de tenerlo todo para la vida de la pareja.

Sin embargo, si los novios han proporcionado una lista de boda (en una tienda o agencia de viajes), mejor respetar la elección y evitar presentar con una docena de marcos de plata… En ese punto mejor el siempre bienvenido “sobre” con dinero en efectivo, ajeno a la etiqueta, pero ahora ampliamente liberado de las costumbres.

Regalos de boda, ¿cuánto me gasto si no voy a ir a la boda?

Evite poner sus manos en la billetera sólo porque no puede asistir a la boda a la que fue amablemente invitado no debe aparecer entre las suposiciones a considerar. Un regalo, aunque sólo sea un símbolo para agradecer la idea de haber reservado un lugar junto a ellos en el mejor día, puede estar más que bien como regalo de boda original.